Las tres hermanas: Musicalidad e imaginería artificial

Pensar las partituras más allá de su finalidad como notación musical para ser interpretada como escritura e imagen, es un concepto que ha sostenido el trabajo de Angelo Solari. Recordando algunas de sus obras, podemos pensar en una partitura que sin dejar de ser expresión escrita de una pieza musical, funciona también como texto dramatúrgico (Momento; Variación) y como imagen-pintura (Las imágenes surgentes). Sus investigaciones se conectan con los aportes teóricos de la filósofa de los medios Sybille Krämer y su concepto de iconicidad notacional, donde la partitura no es solo un medio que codifica sonidos sino que se convierte en una forma gráfica y textual que resignifica la obra musical desde su potencia diagramática. Y desde luego con la notación gráfica que comienza a ser usada en las neovanguardias de la década del 60 del siglo pasado.

Entender esa plasticidad de la partitura -o si se quiere, de una materialidad pensada para distintos medios- es uno de los grandes aportes del trabajo escénico de Solari para avanzar hacia una relación con el texto y la escena que da cuenta de desplazamientos donde cada medio se reafirma en su interacción con el otro. Este ejercicio de zonas liminares lo ha hecho experimentar con obras escénicas, instalaciones y composiciones musicales como un conjunto de exploraciones de fronteras deliberadamente borrosas. 

Pensar así su trabajo, requiere crear piezas desde la paradoja de que deben encajar perfectamente pero que a su vez tienen que ser tan libres y polisémicas para no ser solo una melodía, un texto o una imagen predeterminada. Ese pie forzado hace que adaptar un clásico mayor como Las tres hermanas de Anton Chéjov sea una empresa compleja al tratarse de una obra canónica que mantiene su potencial justamente en su cualidad como texto. Como se dijo durante la difusión de la obra, se buscó adaptar la pieza del autor ruso desde la dimensión musical de su sonoridad y temporalidad como rasgo distintivo.

Pero si ya musicalizar Las tres hermanas es un trabajo difícil, agregar imágenes creadas por IA plantea otros desafíos no siempre bien resueltos por el montaje. En cuatro pantallas, aparecen personajes virtuales de la obra a modo de avatares. Estos personajes son los pretendientes de Masha, Irina y Olga Prozorov, además de Natalia, la mujer de Andrei, el hermano. Visualmente la puesta en escena es muy atractiva, con una eficaz uso del espacio entre el frente de la casa y el jardín posterior. La relación entre presencia y virtualidad de los performers se convierte en el aspecto más llamativo del montaje ya que estos avatares no son accesorios mediales sino que personajes con agencia; empujan la percepción hacia una compenetración dramática que sin duda está logrado. Estas pantallas como parte de la puesta en escena revierten la opacidad técnica con que son a menudo usadas en el lenguaje teatral y resuelven de manera imaginativa una de las relaciones más complejas que enfrenta el teatro con enfoques intermediales: las posibilidades del cuerpo físico enfrentado a su contraparte digital.

El costo es que la pretendida musicalidad del texto (y la trayectoria previa de Solari) se desdibuja por esta decisión. La gestualidad de las intérpretes tendientes a visibilizar este costado musical no se logra a cabalidad y queda en un ejercicio frío y mecanizado que no traduce adecuadamente la dicotomía previa en las obras del director, en que lo que estaba en juego no era la dualidad analógico/digital sino que en las capacidades de organización gráfica de la partitura. Aquí la tensión entre cuerpos y la idea de un tiempo indeterminado y circular (ejemplificado en las repeticiones) no requiere de la musicalidad para ser evidente, ya que se hace más visible en la desmaterialización de la vida que propone la puesta en escena en su lograda tensión entre lo “real” y lo virtual.

Las tres hermanas

De Anton Chéjov

Dirección y Composición: Angelo Solari
Elenco: Blanca Lewin, Montserrat Ballarín, Valentina Muhr, Luis Cerda y Rodrigo Pérez
Asistente de dirección: Pablo Fuentes

Diseño de escenografía y vestuario: Rocío Hernández
Diseño de iluminación y animación digital: Diego Muhr
Operación Multimedia: Sebastián Carez
Maquillaje y peinados: Carla Casali
 Producción Teatro UC
Sala Ana González / Teatro UC
Entre el 16 de octubre y el 22 de noviembre,
miércoles a sábado, 20.30 horas.


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