[Series] Poco ortodoxa: El maniqueísmo de la libertad

Camina por una calle de Brooklyn a tranco rápido. Menudísima y frágil, aparenta unos 15 años, pero en su expresión carga con la angustia y dolor de un adulto en estado límite. Su nombre es Esty y va a cometer el peor pecado de un integrante de la comunidad judía jasídica: huir de su familia y marido.

En apenas un par de escenas, la miniserie Poco ortodoxa ya delimitó el derrotero por el que encausará su relato: una agobiante sensación de opresión por las reglas impuestas y una desesperada búsqueda de reafirmación individual y libertad. Convertida en uno de los recientes éxitos de Netflix, la miniserie de cuatro capítulos expone una realidad quizás sorprendente para estos tiempos y de paso enarbola un nuevo derrotero para reforzar el ideario feminista actual.

Inspirada en una historia real pero con bastantes licencias dramáticas, la miniserie concebida por las productoras alemanas Anna Winger y Alexa Karolinski, y dirigida por la ídem María Schrader, se basa en el libro autobiográfico Unorthodox: The scandalous rejection of my hasidic roots, de Deborah Feldman, donde narra su escape de Satmar, la comunidad jasídica del barrio de Williamsburg, Brooklyn. Los judíos ortodoxos jasídicos mantienen estrictas normas sobre la vida cotidiana: no tienen contactos con afuerinos, rechazan la educación tradicional y los hijos que nacen no pertenecen tanto a sus madres como a la misma comunidad. En esa estructura social, la mujer es apenas un apéndice del hombre, donde debe quedarse en casa y procrear, en la calle debe caminar detrás de su marido y cortarse el pelo al rape y usar peluca, entre otros detalles reconstruidos al dedillo e incluso con la asesoría de un rabino real para darle verosimilitud.

A Esty (la notable actriz israelí Shira Haas), una joven de 19 años, se le arregla un matrimonio con Yanky (Amit Rahav), a quien apenas conoce y que por cierto no ama, y con quien tampoco puede mantener relaciones sexuales con fluidez. Sin saber absolutamente nada del mundo exterior, a tal punto que desconoce el uso de Google, Esty toma clases clandestinas de piano porque, obviamente, se le está vedado desarrollar talentos personales. En el primer capítulo se concentra lo mejor de la miniserie, en un montaje alterno que muestra en presente el escape a Berlín (con lo puesto) de Esty y unos racontos con los preparativos de su matrimonio, con un manejo del suspenso que nos empuja a quedarnos esperando a ver la resolución de su drama.

El problema es que, salvo este bien trabajado suspenso inicial, y la poderosa fuerza dramática de la actriz Shira Haas, Poco ortodoxa tiene poco más qué ofrecer. Su capacidad de generar impacto por una realidad sorprendente en pleno siglo XXI, se basa en una oposición gruesa y facilista de paradigmas opuestos: opresión/libertad, una ciudad-cárcel/ciudad multicolor y diversa, vida en camas separadas/diversidad sexual, música religiosa/escuela de música heterogénea y vital. Este viaje a la libertad de Esty tiene la potencia de un relato universal y conecta con el imaginario feminista actual sobre la emancipación femenina frente al machismo y la tradición, pero su maniqueísmo le impide llegar a profundizar siquiera en los orígenes o las tensiones que subyacen bajo estas costumbres.

https://youtu.be/M3-MVIU-88k

La cultura jasídica dentro del judaísmo ortodoxo nace a fines del siglo XVIII en Europa oriental , y fue casi exterminada en el holocausto nazi. Su rechazo al mundo exterior y la radicalidad con que evaden al resto de la sociedad, se basa en un profundo sentido de supervivencia que le otorgaría al relato, sin justificar la notable falta de libertades individuales que fomentan, unos matices que complejizarían enormemente la historia de Esty.

Pero siguiendo la lógica impuesta, era predecible el éxito de la miniserie en Netflix porque conecta emocionalmente con un paisaje de sobra conocido. Los héroes y heroínas que se emancipan de la opresión tienen un sustrato poderoso en momentos en que justamente la libertad individual es uno de los valores más añorados en tanto sistema político o económico que nos administra. Además, y no es menor el detalle, es que el antagonista de Esty (su marido Yanky) no responde al enemigo típico sino que es un joven tan temeroso y perdido como ella, preso de las tradiciones y de una familia cerrada que toma decisiones hasta debajo de las sábanas. Es un personaje que tiene algo que decir pero que se pierde en el reduccionismo de la fórmula.

Por ello, sus grietas como relato, impiden avanzar con paso firme pese a la empatía que despierta el argumento y los detalles que la hacen verosímil, como el uso del idish en gran parte de la historia. Más aún (y bastante discutible por lo demás) es la idealización de una ciudad cosmopolita como Berlín como contenedor únicamente de virtudes (jóvenes bellos y diversidad sexual, la inmigración como utopía y no como problema político, la música como resumidero de belleza).

Resulta sintomático que el éxito de Poco ortodoxa, así como el de la película turca Milagro en la celda 7 y el thriller español El hoyo, discurra por un derrotero similar: el producto de fórmula hábilmente creado para generar conversación y que reverbera en tiempos de agitación, pero con metáforas gruesas para otorgarle una supuesta densidad política. En ese sentido, Netflix se ha caracterizado por manejar de manera muy eficiente un producto comercial de atractivo envase pero de muy discutible calidad.

Para cerrar, es necesario un par de palabras para el documental One of us (disponible en Netflix), que describe a la misma comunidad jasídica de Williamsburg y a tres integrantes que la abandonan. Sin aspavientos, recoge la dificilísima inserción en la sociedad de estos renegados, la profunda herida relacionada con el abandono, el abuso y la violencia, y cómo, a pesar de todo, la resiliencia opera de maneras imprevistas. Como una imprevista secuela documental a Poco ortodoxa, es una muy interesante forma de abordar y entender el problema de la comunidad jasídica con algo más de complejidad.

Poco ortodoxa (Unorthodox)

Disponible en Netflix

Basada en el libro de Deborah Feldman, Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots.

Dirección: María Schrader.

Producción: Anna Winger y Alexa Karolinski

Elenco: Shira Haas, Amit Rahav, Aaron Altaras, Jeff Wilbush, Alex Reid.


Comentarios

2 respuestas a “[Series] Poco ortodoxa: El maniqueísmo de la libertad”

  1. Una acotación: el jasidismo no surge luego de la segunda guerra mundial, sino que fue fundado en el siglo 18 por Israel ben Eliezer (más conocido como Baal Shem Tov. Saludos y gracias por compartir esta crítica.

    1. Avatar de jorgeletelier
      jorgeletelier

      Gracias por la aclaración, lo corregiré. Saludos

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