La finitud de la existencia, no desde el paso del tiempo y la muerte, sino que desde el agotamiento de una dimensión humana que le dé sentido a los actos, parece ser una inquietud que cobra fuerza con trágica elocuencia en estos días donde la crueldad más abyecta, la violencia sin sentido o incluso algo tan físico y concreto como el hambre, se convierten en manifestaciones de una humanidad que se despoja día a día de sus cualidades ontológicas y parece estar empeñada en destruir lo que alguna vez nos diferenció de otras especies.
Ese agotamiento de la condición humana nos puede llevar a desear ser un otro, alguien o algo que encarne valores más nobles, resilientes o más adaptativos a la naturaleza. Ese es el caso de Eleonore, una mujer alemana de mediana edad que aburrida de sentir, actuar y pensar como humano, decide convertirse en gata.

Este unipersonal de La dramaturga alemana Caren Jeß, que debutó en 2022 en el Teatro Nacional de Dresden, debuta en Chile y Latinoamérica con la traducción de la reconocida actriz y directora Heidrun Breier (Delirio, Las amantes), quien además es la única actriz de este mordaz texto contemporáneo (y co directora junto a Eduardo Herrera).
La gata Eleonore, con un lenguaje coloquial y acciones descritas minuciosamente como en un diario, va relatando ese progresivo despojamiento de cualidades humanas para convertirse en una felina. Desde sus sesiones con su terapeuta a conversaciones con médicos y su madre, Eleonore va dibujando un balance de su condición, las relaciones que sostiene y sobre todo, las escasas razones que le sugieren seguir viviendo como un humano. Su “mutación” es anunciada y razonada, y si bien se vislumbra detrás una crisis existencial profunda, se expone como una aspiración por abordar aquellas características atribuidas a los felinos: independencia, libertad, autonomía.
El texto aborda en sus dos primeros actos ese hastío por el sistema de vida en la cual estamos inmersos y que resuena a cuestiones tan filosóficas como económicas y ecológicas. Las conversaciones con los otros personajes se superponen en el monólogo y a veces es difícil seguir el hilo y es encomiable el trabajo de Breier para con un mínimo de elementos hacer avanzar el relato. Como hemos visto en otros textos alemanes contemporáneos (muchos puestos en escena por la actriz/directora y su Colectivo The Braiers), el énfasis en lo posdramático y el tono distanciado y autoconsciente es un sello habitual que en este caso se aprecia más desenvuelto en su parte final, mucho más sugerente y más intuitivo que racional respecto a las acciones que hemos presenciado.
Este aspecto, bien ejecutado desde una puesta en escena que privilegia la penumbra y un minimalismo en decorados, funciona mejor en este espacio casi “imaginario” y sensual (desde el despliegue de los sentidos y no por lo erótico), lo que plantea la pregunta de si quizás ese camino menos racional y con primacía del texto respecto a las acciones de la protagonista, hubieran tenido una preeminencia mayor para intentar alejarse de esa humanidad en retirada.
Dramaturgia: Caren Jeß, Traducción: Heidrun María Breier, Dirección: Eduardo Herrera y Heidrun María Breier.
Actriz: Heidrun María Breier. Voz en Off: Néstor Cantillana. Diseño Escenografía: Eduardo Cerón. Diseño Iluminación: Tobias Díaz. Diseño Sonoro: Octavio O´Shee. Producción: Francesca Ceccotti y Colectivo The Braiers. Asistente de producción y dirección: Antonia Mc Carthy.
Funciones del 12 de junio al 06 de julio 2025
Jue y vie (19:45), Sáb y dom (18:45)
Microsala Matucana 100


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