Bárbara Ruiz-Tagle
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Mi hijo camina solo un poco más lento: Viaje al fascinante infierno familiar
Como ya es habitual en obras que casi instantáneamente se convierte en éxitos planetarios, los datos anecdóticos pueden nublar el real alcance de su dimensión: la consagración de un dramaturgo de entonces 26 años, un fenómeno que se extiende como reguero de pólvora con adaptaciones en distintos países y los adjetivos superlativos que operan como…
